Es hora de apostar por la infraestructura híbrida

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Lo híbrido funciona. Y también convence. Mandan las aplicaciones, extraer lo mejor de ellas en todo momento. Pero también manda el entorno, cada vez más digital e interconectado. A este escenario tiene que enfrentarse la empresa, y la mejor manera de hacerlo es con una infraestructura híbrida.

En lo híbrido está el detalle. Podría parecer el remedo del título de una película del genial Mario Moreno, Cantinflas, pero sirve como aproximación al escenario que tienen ante sí las empresas. Según datos de la firma Synergy, los servicios de infraestructura híbrida crecieron un 45% en 2015, un año en el que se generalizó el empleo de la nube. Las perspectivas para 2016 son aún mejores. IDC pronostica en su informe ‘Gestión de la información y continuidad de negocio en entornos de Cloud híbrida’ que más del 80% de las grandes empresas utilizará entornos de nube híbrida en 2018.

En resumidas cuentas, la nube es el destino. El escenario cambia empujado por un mercado cada vez más competitivo al que las empresas han de adaptarse si no quieren desaparecer. Y eso supone dejar atrás métodos tan tradicionales como un entorno de TI rígido con un hardware heredado que dificulta cualquier posibilidad de ampliación y ralentiza el desarrollo de aplicaciones y flujos de trabajo. Pero también dejar atrás los sistemas propietarios y los programas de depreciación, que limitan las oportunidades de actualización. Y, asimismo, la ineficiencia que lastra unas infraestructuras caracterizadas por la lentitud de los servicios TI y con un coste demasiado alto como para ser asumido.

El destino es la nube. Y la apuesta, la infraestructura híbrida, donde lo abierto adquiere una importancia capital, con soluciones abiertas que optimizan el rendimiento de las aplicaciones sin ningún tipo de dependencia. Una infraestructura sometida a un control, sí, de las infraestructuras y aplicaciones tanto en las instalaciones de la empresa como fuera de ellas, pero con herramientas sencillas e intuitivas para cualquier departamento de TI. Y en todo momento protegida de amenazas y vulnerabilidades asociadas al crecimiento de datos tanto si está alojada en sus instalaciones como fuera de ellas.

Todo esto se puede conseguir con los equipos adecuados para la carga de trabajo justa y con una infraestructura optimizada para la gama de aplicaciones de la empresa, con el máximo rendimiento y la eficacia como objetivos; visualizando y controlando la infraestructura híbrida y liberando recursos para tareas de mayor valor añadido; y desarrollando e implementando con rapidez aplicaciones de alto rendimiento y calidad en los viejos equipos, en la nube y dispositivos móviles de la empresa.