Big Data, un medio para un fin

Big Data Business Value Exchange España
El dato es hoy el activo de potencial más disruptivo y transformador en los negocios, pero hace tiempo que las empresas le dan un protagonismo significativo. Los últimos 20 años corresponden a la era del Enterprise (Relational) Data Warehouse: el enfoque creciente en el cliente y la presión por la eficiencia operacional motivaron la implementación de sistemas de CRM y ERP y, consecuentemente, aumentaron la complejidad de sus arquitecturas de sistemas y datos.

El Data Warehouse se volvió la fuente de la verdad corporativa que integraba y conciliaba la información de los varios sistemas operacionales de las empresas, y que providenciaba el análisis descriptivo del negocio y de las operaciones, con frecuencia mensual, trimestral o anual.

Como bien sabemos hoy, hace tiempo que este tipo de tecnologías analíticas, a pesar de ser necesarias, no son suficientes para que una empresa pueda seguir siendo competitiva. Porque vivimos un tiempo de cambio. El mundo ha cambiado y sigue cambiando, pero con una velocidad creciente. La conectividad de cosas, personas y empresas, la economía de las plataformas, así como el crecimiento exponencial de los datos y de su variedad son factores de disrupción evidente no sólo en el TI de las empresas, sino también en sus negocios.

Tendrán ventajas competitivas las empresas que sepan gestionar y explotar su explosión de datos (y de terceros), recurriendo a tecnologías que les permitan almacenar, procesar, transformar, difundir y monetizar esos datos – llamadas tecnologías Big Data. Pero Big Data no es un fin, sino un medio para un fin.

Ahora mismo, con respecto a los sistemas analíticos, estamos entrando en una era en que las maduras infraestructuras de Big Data ofrecerán capacidades analíticas a los procesos y sistemas de las empresas, en lugar de aplicaciones puntuales. En este sentido, existen dos elementos fundamentales:

  1. La economía de los datos: la monetización de los datos colectados y generados en las operaciones de las empresas. Estos serán comercializados como otros bienes, o directamente a los consumidores o vía marketplaces.
  2. Sistemas cognitivos: en dos años, un 75% del Software empresarial tendrá funcionalidades basadas en sistemas cognitivos, por lo menos en una aplicación y en todas las herramientas analíticas.

Sin embargo, no todos los países siguen el mismo ritmo en esta evolución. España vive una situación distinta. De acuerdo con una encuesta realizada por IDC a más de 200 empresas españolas, el enfoque de éstas en la reducción de costes (natural, en el contexto de la crisis que estamos viviendo) está impidiéndolas hacer un análisis de los beneficios que esta tecnología puede aportar al negocio. De hecho, un 50% de las empresas no considera Big Data una prioridad elevada y un 40% no tiene actividades planificadas alrededor de Big Data. Además, TI lidera casi un 50% de las iniciativas de Big Data, lo que evidencia una desconexión clara entre el TI y el Negocio que aumenta el riesgo de fallo de dichas iniciativas. Por último, un 44% no sabe cómo afrontar Big Data y un 20% de las empresas ni siquiera conoce quiénes son los proveedores.

Además, las empresas no han desarrollado los recursos humanos ni tecnológicos esenciales para llevar a cabo iniciativas de Big Data. El rol del CDO tiene mucho margen de afirmación, los científicos de datos son todavía recursos raros, y aún más raros son los arquitectos de datos capaces de liderar programas de arquitecturas modernas adecuadas a las necesidades de las empresas.

No obstante, a pesar de este desinterés y bajo grado de madurez, aquéllas siguen estando obligadas a desarrollar una estrategia de transformación analítica. En este sentido, recomendamos:

A los CIOs y CDOs:

  • Conocer cómo y dónde están los datos, cómo se manejan, quién tiene acceso, cuál es su calidad y cómo se están tomando actualmente las decisiones y qué fuentes de datos adicionales pueden ayudar a mejorar las decisiones.
  • Crear cultura de innovación y empezar poco a poco. Realizar pruebas de concepto que ayuden a entender la madurez de la organización y, sobre todo, construir pilares sólidos sobre los que se apoye la estrategia corporativa de Big Data.
  • Seleccionar la correcta infraestructura en función de las necesidades del negocio. Incluir dentro del proceso de decisión no sólo soluciones on premise, sino también cloud.
  • Pensar en cómo ajustar los procesos para que éstos ayuden a hacer más eficientes los datos y la tecnología.

A los proveedores:

  • Construir casos de negocio para ayudar a tomar la decisión. Cada vez es más necesario que cualquier inversión tenga un ROI positivo.
  • Desarrollar una estrategia de alianzas que permita complementar la oferta de forma que el cliente pueda elegir una solución end to end.
  • Comunicar la metodología de desarrollo de iniciativas Big Data, dado el elevado desconocimiento de los usuarios.

Ricardo Malhado es Senior Research Analyst de IDC España