El problema de las tres nubes: cómo desarrollar una estrategia cloud para la transformación digital

Cloud transformación digital Business Value Exchange España
Las empresas que inician una transformación digital deben enfrentarse a tomas de decisiones complejas. Una inversión clave es la elección del modelo de infraestructura en la Nube. Este proceso va más allá de escoger entre un conjunto de productos o modelos de servicio, tales como cloud público, privado o híbrido.

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Los responsables de las líneas de negocio esperan que su plantilla de TI automatice la provisión de recursos para que sus cargas de trabajo de analítica, Internet de las Cosas (IoT) o movilidad se ejecuten con la máxima eficiencia y transparencia.

Conseguir estos objetivos no es tarea fácil y requiere la selección de recursos para poder monitorizar, gestionar y controlar las distintas opciones de implementación de la infraestructura. Además, es necesario que las organizaciones cambien su modelo financiero para adaptar los costes de operación durante el periodo de funcionamiento del servicio o solución. Al mismo tiempo, los departamentos de TI deben proporcionar un portfolio de soluciones de servicios cloud, mejorar la gestión de los datos y desarrollar un modelo híbrido de operaciones y desarrollo.

Desde un punto de vista tecnológico, la adopción de sistemas y servicios en cloud es la piedra angular de todos los esfuerzos en la innovación en la empresa. El desarrollo y la ejecución de una transición a la Nube es crucial para cualquier iniciativa de transformación digital.

Hoy en día, cualquier responsable de TI comprende que el cambio a la Nube es crítico para el negocio, pero existen tres retos muy significativos que hacen que esta toma de decisiones deba realizarse con una adecuada planificación:

  • ¿Con qué velocidad se necesita completar la transformación de la infraestructura a la Nube?
  • ¿Cuáles son las opciones de alojamiento más adecuadas para aprovechar al máximo las opciones cloud existentes y futuras?
  • ¿Cuáles son las mejores estrategias para impulsar las diferentes opciones cloud (por ejemplo, privado, público, híbrido, IaaS, PaaS, SaaS)?

Las respuestas para estas preguntas dependen de cómo las empresas sean capaces de implementar una estrategia que permita el uso de distintas opciones que permitan resolver distintos problemas de negocio. IDC llama a esta estrategia “resolver el problema de las tres nubes“. ¿Cuáles son estas tres nubes? No están basadas en ofertas tradiciones como “cloud privado” o “cloud público”, o IaaS, PaaS o SaaS. Las tres clases de nubes son:

  • Nubes estáticas: el uso principal de este tipo de nubes es la eficiencia en la gestión y actualización del conjunto de servicios. Es el tipo básico y podríamos incluir casi cualquier escenario de uso de la empresa. El criterio de evaluación no sólo se basa en comparar los costes de adquisición de hardware o software, sino los requisitos en integridad, y rendimiento.
  • Nubes elásticas: el uso principal es resolver el problema de aquellos servicios con requisitos de recursos variables. La evaluación de este tipo de nube no debe basarse en costes fijos o costes de operación a largo plazo (puesto que, normalmente, los costes de las nubes elásticas con mayores que las estáticas). El criterio principal es minimizar los costes de pérdida de oportunidad asociados a no responder de manera dinámica a los requerimientos de las cargas de trabajo.
  • Nubes locales: este tipo de despliegue se utiliza para resolver problemas de latencia de red, requisitos de regulación o proporcionar capacidades específicas de cargas de trabajo de aplicaciones dentro de un ámbito de seguridad muy determinado.

Cada clase logra resolver un conjunto de necesidades de negocio y está alineada con unos requisitos específicos de cargas de trabajo y operaciones, que son el núcleo de los esfuerzos de la transformación digital. El uso apropiado de cada una de estas tres clases es la clave para el éxito y requiere que el responsable de TI las gestione para poder liderar la transformación de negocio sin tener ningún tipo de impacto en el rendimiento de la organización.

Juan García Morgado es research analyst de IDC.