Habilidades digitales y el instinto innovador necesario en el crisol digital

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La creación de empleo e innovación digital siempre tuvieron al Reino Unido como un referente. En parte, gracias a la cercanía del centro tecnológico de Londres, Silicon Roundabout, con el Gobierno y la City, el centro financiero líder de Europa, una serendipia que tradicionalmente la ha mantenido en el puesto más alto del desarrollo en el Continente. Pero, ¿en qué posición queda su desarrollo digital con un golpe como el Brexit? ¿Cuál es el futuro digital del Reino Unido?

Para empezar, se aprecia la escasez de competencias que amenaza al sector en general. Ya en enero de 2016, el Gobierno alertó en su documento sobre Habilidades Digitales para el Reino Unido de las deficiencias tecnológicas que padecía el 72% de las grandes empresas y el 49% de las pymes.

No es de extrañar que iniciativas como la del canciller Philip Hammond fueran tan bien recibidas. Hammond se comprometió a la inversión de 300 millones de Libras Esterlinas en los denominados temas STEM (tecnología científica, ingeniería y manufacturing). Un compromiso que, en su concepción, supondría un impulso para la economía nacional y los intereses digitales.

Pero llegó el Brexit. ¿Sus consecuencias? Petra Wilton, directora de Estrategia y Asuntos Exteriores de la CMI, cree que “para que la economía post Brexit del Reino Unido no se resienta de un golpe de estas características, es preciso incrementar el número de jóvenes con altas habilidades en disposición de comenzar a trabajar. De ahí que CMI aplauda la inversión cercana a los 500 millones de Libras Esterlinas que el canciller Hammond para apoyar a los jóvenes de entre 16 y 19 años en educación técnica”.

En ese sentido, Anna Purchas, socia y jefa de aprendizaje de KPMG en el Reino Unido, y al respecto de los nuevos niveles-T, considera que “si se diseñan en asociación con empresas, los aprendizajes técnicos cuentan con el potencial suficiente para proporcionar a las organizaciones las habilidades que requieren. Pero, asimismo, también permitirán a los empleadores acceder a un grupo de talento no explotado. Especialmente si tenemos en cuenta que se trata de personas que pueden haber quedado fuera del espectro que interesa a unos y a otras debido a sus cualificaciones, muy retrasadas según la vía académica tradicional”.

La clave reside en la capacidad del Gobierno de crear un ambiente propicio para que la tecnología entre, pero también escale posiciones y gane importancia dentro de la actividad empresarial. Catherine Hall, directora de Impuestos de Mazars, comenta al respecto de la tasa impositiva de Clase 4 NI:  ”El Canciller habrá decepcionado a muchos empresarios y propietarios de negocios, a pesar de su compromiso de hacer del Reino Unido el mejor lugar para comenzar y hace crecer un negocio. ¿Por qué? No ha habido nuevos incentivos para fomentar la inversión ni tampoco para aumentar el valor del capital”.

En general, el Reino Unido no está produciendo suficiente gente joven con las habilidades para satisfacer las necesidades de los empleadores del país. Al menos así lo cree su Comisión de Empleo y Habilidades. Y dichas habilidades se encuentran muy por debajo de sus competidores europeos. Además, hay que recordar que la escasez de habilidades en curso tiene lugar en el contexto del voto Brexit, por lo que la tarea de mantener y hacer crecer el sector digital en el Reino Unido es de proporciones formidables.

“Londres se ha suicidado, y eso teniendo un importante centro financiero y tecnológico”, escribió recientemente en Twitter Jochen Siegert, director de operaciones de Traxpay, una plataforma de pagos con sede en Frankfurt, horas después de la votación del Brexit. Tanto, que semanas después de la celebración de dicho referéndum, Berlín se lanzó a reclutar talento en Shoreditch con el convencimiento de que puede capitalizar la decisión de abandonar la Unión Europa del Reino Unido, para convertirse en la cuna de la innovación tecnológica en Europa.

Por lo tanto, reconocer la necesidad de mejora de todo el país es un buen punto de partida del Gobierno en su intento de preservar la posición digital del Reino Unido. Pero, como cualquier corporación o Star-Up sabe, los niveles de habilidades generales no bastarán para lograr avances en la economía digital sin un estilo innovador y que tenga en cuenta los riesgos. El entorno económico ha de ser propicio para los pioneros de la tecnología que no encajan en el pensamiento de las hojas de cálculo.